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Según datos, cae la demanda de carne de res

Semanario…

Se prefiere la de cerdo

Los altos costos de alimentación del ganado bovino han propiciado el alza en el precio de la carne de res, lo que, a su vez, ha originado una notable baja en el consumo de este alimento en el mercado nacional, de tal modo que, de un consumo promedial anual de 17 kilogramos por habitante, se redujo a un rango de 14 a 15 kilogramos.

Así lo informó el integrante del Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne, gremio que aglutina a empacadores de carnes), Daniel Curiel Rodríguez, quien precisó que el hueco que ha dejado el consumo de la carne de res en el mercado de los cárnicos, se ha compensado con los aumentos en la demanda de las carnes de pollo y de cerdo.

Además, a este hecho se añade que los ganaderos han tenido que recurrir a las exportaciones de ganado maduro en pie, como una alternativa para reducir sus costos en el actual contexto del tiempo de sequía. Por ejemplo, ya se han exportado 64 mil toros a Turquía, de varios Estados, entre los que figura Jalisco, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, SAGARPA.

El marranito, al relevo

Citó el entrevistado que el cerdo ha registrado una demanda muy notable, al pasar, de un consumo por habitante, de 12 kilogramos, a 15 kilogramos. Hizo mención de que, al cotizarse a más de 80 pesos el kilogramo de un buen corte de res, los cortes de pollo y de marrano se hacen más atractivos al consumidor.

Puntualizó que, en ciertas vísceras de gran demanda, el aumento de precios fue mayor que en los cortes de carne de res. Y es que el pasado año fue muy crítico para la ganadería bovina, sobre todo por los grandes incrementos en los costos de los insumos de nutrición del ganado, y por los dañinos efectos de la sequía. Refirió que, si bien la exportación de grandes lotes de becerros ha sido la salida para que los ganaderos no tengan pérdidas, se corre el riesgo de aumentar la despoblación de los hatos en los ranchos, si no se adoptan las providencias necesarias.

En cambio, aclaró que, si se revierte el alza en el precio de los granos, puede de nuevo reactivarse el consumo de la carne de res.
Rastros TIF, inoperantes en Jalisco

Curiel Rodríguez cuestionó que las grandes inversiones con fondos del erario y también con capital particular en proyectos recientes de nuevos rastros Tipo Inspección Federal (TIF) en Jalisco, no han obtenido el resultado esperado en varios casos, tanto para mejorar el producto al consumidor, como para capitalizar a sus inversionistas.

Puso el ejemplo del rastro de bovinos de Acatlán de Juárez, que todavía no se concluye, luego de varios años de haberse iniciado. También aludió a un rastro TIF de cerdos en Tuxpan, que prácticamente ha sido un “elefante blanco” que no ha funcionado para su objetivo previsto, que incluso tenía en la mira exportar cortes de carne.

Resaltó que los recursos públicos canalizados hacia estos rastros no han tenido el efecto positivo deseado, por la falta de cultura de asociacionismo entre los productores involucrados en estos proyectos.

CONTEXTO

El país importa, al menos, un 50 por ciento del total del consumo de carne de res; un monto que tiene tendencia a incrementarse si no se estimula la recría de becerros y vaquillas en los ranchos ganaderos.

El último dato de la exportación de becerros vivos a Estados Unidos fue de uno y medio millones de ejemplares.

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