miércoles , 20 noviembre 2019
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Sequía en México quema los negocios en el campo

ROBERTO ARTEAGA. EL FINANCIERO…

Los efectos de la sequía parecen prolongarse por tiempo indefinido en el país. Por eso, algunos industriales de los sectores más afectados buscan una solución que en el largo plazo les permita continuar en el camino de sus negocios.

Las áreas de producción que han resultado mayormente afectadas son las que se dedican a la siembra de maíz, frijol, en menor medida cebada y trigo, así como el ganado bovino y vacuno, que padecen por la falta de cobertura vegetal que permite su alimentación.

A pesar de que las autoridades de los distintos ámbitos del gobierno federal han garantizado el abasto de este tipo de alimentos, que se compensa en gran medida con la importación de los productos de otras regiones del mundo, los pequeños productores continúan padeciendo los efectos del clima que cada día se vuelven más extremos.

“Es la sequía más severa que se ha enfrentado en nuestro país en los últimos 70 o 72 años, la que está afectando a 19 estados en el país en 1,213 municipios”, asegura Víctor Celaya del Toro, director general de Estudios para el Desarrollo Rural de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

La sequía actual está a punto de cumplir un año, sin que hasta el momento se vislumbre un panorama más alentador en la próxima temporada de lluvias.

Mientras los efectos de la sequía se agravan en la zona centro y norte del país, los industriales relacionados con las labores del campo buscan una posible solución en la negociación de los plazos de los créditos que adquirieron o en la reubicación de las zonas de siembras tradicionales,

Ausencia de Tláloc

A punto de cumplir un año, la sequía en México afectaba, a finales de enero, a 56.2% del territorio nacional, situación que colocó a los productores de esas zonas entre la espada y la pared por la falta de agua para el riego de los cultivos.

“En el campo hemos tenido una afectación muy severa en donde realmente existen zonas muy afectadas, en donde se ha presentado una mortandad de animales muy importante y en donde la gente está completamente parada, porque el plan de emergencia está en llevarles alimentos y agua. La gente está sobreviviendo en condiciones extremas. Nuestro campo sí está muy golpeado”, dice Jaime Cantú Sánchez, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) de San Luis Potosí.

Cada año se cultivan en el país 21 millones de hectáreas, de las cuales 16 millones dependen de los ciclos de lluvia, ya que no hay posibilidades de que puedan recibir agua de una manera distinta a la precipitación fluvial.

Hasta el momento, se contabilizan pérdidas por 1 millón 546,000 hectáreas que se concentra en los 5 estados en donde se padece la sequía extrema: Chihuahua, Durango, San Luis Potosí, Zacatecas y Coahuila.

Sin embargo, el funcionario de la Sagarpa aclara que la industria de los granos no se encuentra en peligro, pero sí reconoce que las principales afectaciones son para los pequeños productores, que en su gran mayoría han padecido por la falta de los alimentos que cultivan para autoconsumo.

En este sentido, José Luis Fuentes Pochat, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Molinera del Trigo (Canimolt), coincide en que el abasto de alimentos para la población mexicana se encuentra garantizado por la importación de granos provenientes de otras regiones del mundo, como EU.

“Cuando hay un problema de sequía o de pérdida de la producción nacional, pues el balance es que se nos va la producción nacional para abajo y el resto (las importaciones) se no va para arriba”, dice Fuentes.

Reconoce la preocupación de algunos sectores en que este tipo de fenómenos pueden aumentar los precios de los alimentos. “Riesgo de abasto no lo hay, el riesgo de los precios depende del mercado internacional, pero el riesgo para el productor nacional sí lo hay”, asegura.

La producción de trigo local se deteriorará, lo que obligará a aumentar las importaciones de otros países, como EU, dice.

La importación del trigo proveniente de la Unión Americana este año llegará a los 3 millones 60,000 toneladas de trigo, cuando en 2011 se había logrado reducir la importación a 2 millones 60,000 toneladas.

Dentro de la industria del trigo, en los estados de Sonora y Sinaloa se percibe un 20% de pérdidas en la producción, Chihuahua tiene una afectación de 40%, mientras que la región del Bajío registra hasta el momento una pérdida de 30%.

“Si el productor deja de producir lo que requiere el país, al que más le pega es al mismo productor que también es consumidor”, dice el presidente de Canimolt.

Con la sequía, un tema “relevante” es el maíz por ser un “producto de bandera nacional” que tiene una importante demanda en el mercado mexicano, dice Fuentes. La Cámara Nacional del Maíz industrializado se negó a ofrecer su testimonio al respecto.

Muerte en el desierto

Pero las afectaciones no se han dado sólo en los cultivos del campo. El sector pecuario también se ha visto inmerso en el sol abrasador de la sequía que los ha colocado en una situación compleja por las pérdidas del ganado.

Hasta febrero de este año, se ha contabilizado la muerte de 60,000 unidades animal, principalmente por la falta de pastizales que alimentan al ganado.

Ante el panorama de mortandad que ronda en las ganaderías de los estados afectados, se están aplicando medidas de suplementación alimenticia para cerca de 2 millones 548,000 unidades animal con el fin de suplir la falta de forraje, informa Celaya del Toro, de la Sagarpa.

Este problema muestra sus efectos en el costo de la alimentación del ganado que aumentó 100% de 2010 a finales del 2011, asegura Vicente Gómez Cobo, presidente de la Asociación Nacional de Ganaderos Lecheros (Anglac).

Lo anterior representa un aumento de 70% de costo total del producto, que se traduce en un incremento de un peso por cada litro de leche, situación que en 18 meses no se ha reflejado en el precio que se vende al consumidor, ya que los productores han contenido el incremento.

Las consecuencias que trae consigo que el productor soporte los aumentos en los alimentos del ganado, es que se está “descapitalizando”, y que la maquinaria que utiliza se convertirá en “obsoleta”, explica Gómez Cobo.

“Muchos productores están abandonando la actividad, de hecho, no la han abandonado más productores porque no hay a quién venderle el ganado, sólo hay mercado para el ganado de rastro, pero no hay para ganado vivo”, cuenta.

Hace 4 años había cerca de 200,000 productores de leche, de los cuales se calcula que sólo subsisten 160,000, de acuerdo con el también productor.

Otro de los elementos que agrava su situación, considera, es la competencia desigual con los productores estadounidenses que cuentan con más de 10 programas de apoyo, mientras que en México los empresarios de los lácteos cuentan con menor apoyo gubernamental.

“En litros de leche se ha mantenido la producción, porque la productividad del ganado va aumentando, pero el número de cabezas es menor, al igual que el número de productores. Y el crecimiento poblacional ha ido aumentando, y con esa demanda producimos menos leche por habitante en comparación con hace 4 años”, argumenta el representante de Canilac.

Asegura que en la actualidad se importa cerca de 43% de la leche que se consume en el país.

El presidente de la Canilac considera que una de las soluciones que podrían beneficiarlos en estos momentos, se encuentra en la negociación de los plazo para los créditos que habían adquirido los productores de leche años atrás por un monto cercano a los 5,000 millones de pesos.

“Estamos pidiendo un mayor plazo para reducir el costo de los pagos mensuales y permitir al productor poder enfrentar la coyuntura de una mejor manera”, asegura.

Esperanza de lluvia

A pesar de que las esperanzas de mitigar los efectos de la sequía actual se encuentran centradas en la temporada de lluvia, que estaría por llegar a mediados de junio de este año, de continuar los mismos niveles de precipitación de otros años, no serían suficientes para solucionar la problemática de la falta de agua.

“Se necesita verdaderamente una muy buena temporada de lluvias para que la sequía pueda terminar”, dice Reynaldo Pascual Ramírez, analista del Sistema Meteorológico Nacional (SMN).

La sequía que vive el país está a punto de cumplir un año, por lo que la próxima temporada de lluvias no sería suficiente para finalizar la compleja situación que viven los sectores productivos que se han visto afectados, explica.

Los escenarios que construye el SMN no resultan halagadores, pues indican que los periodos de sequía, así como las condiciones de lluvia se volverán cada día más “intensas”, lo cual también podría ocasionar inundaciones repentinas, dice Pascual Ramírez.

Al final del arcoíris

Un brillo de esperanza parece asomarse en el horizonte de los empresarios. La falta de agua en la zona norte del país ha ocasionado que las autoridades gubernamentales traten de compensar las pérdidas en la producción a través del traslado de los cultivos al sureste del territorio nacional para generar un “efecto compensatorio” en la búsqueda de la “verdadera vocación” de las tierras de cultivo.

“Tiene que haber un reacomodo necesariamente, una nueva planeación para enfrentar estos comportamientos del clima, esa es la clave”, asegura Celaya del Toro, de Sagarpa.

Además, considera que una de las principales apuestas que tiene el gobierno para afrontar las consecuencias de los fenómenos del clima, es la contratación de un portafolio de administración de riesgos que protegería daños por hasta 24,700 millones de pesos, así como un portafolio de transferencia de riesgos para proteger al país de daños climáticos o geológicos en 11.2 millones de hectáreas de pequeños productores y 2.1 millones de productores comerciales.

Una de las soluciones a largo plazo que deben de plantearse ante las consecuencias de los fenómenos naturales, opina Fuentes, de Canimolt, es el de la generación de proyectos de investigación científica para hacer más resistentes a las producciones del campo. “Si no hacemos algo por la investigación de lo que comemos, la vamos a tener muy difícil.”

Otra de las soluciones, dice Jaime Cantú, de la Canaco de San Luis Potosí, puede provenir de la inversión que se realice en plantas de tratamiento de agua, ya que de no hacerlo “vamos a tener problemas serios”.

Por el momento, autoridades y productores ponen sus esperanzas en la próxima temporada de lluvias. Será a finales de septiembre, al terminar esta temporada, cuando puedan observar los síntomas de recuperación o de empeoramiento de las pérdidas provocadas por la sequía.

Historia del Día

Martes, 06 de Marzo de 2012 06:00

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