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Tejiendo redes

BLOG DE LA CONAFOR.

Artesanas del municipio de Chilapa de Álvarez en Guerrero transformaron los conocimientos tradicionales de aprovechamiento de la palma de soyate en un modelo de negocio.

La producción de artesanías con palma de soyate es una actividad clave para el desarrollo económico de las mujeres indígenas del municipio Chilapa de Álvarez en Guerrero.

El papel que tienen como sostén de sus familias las ha motivado a perfeccionar los conocimientos que les fueron transmitidos por sus abuelas, para extraer la palma de la planta leñosa soyate (Brahea dulcis) y realizar una variedad de artesanías típicas de ese estado.

Antes de conformar la cooperativa, las 40 mujeres de las comunidades de Zitlala, Topiltepec, Ocuituco y Lodo Grande, decidieron participar en la Expo Forestal 2012, organizada por la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), para presentar sus productos.

En ese evento compartieron experiencias con otros grupos y comunidades que realizan aprovechamiento forestal sustentable como una forma de desarrollo económico y así se motivaron a formalizar su proyecto de negocio.

“Con la experiencia que vivimos en Expo Forestal comenzamos a identificar a más mujeres interesadas en formar la cooperativa, nos acercamos a la CONAFOR para tomar un taller de sensibilización y formar nuestra cadena productiva”, compartió Juana Flores Moreno, presidenta del Consejo de Vigilancia de Titekite Sanzekan

Esta red de artesanas produce petates, cestos, bolsas, sillas, juguetes, escobas, sombreros y cojines para animales de carga y su cooperativa se ha convertido en un modelo de desarrollo empresarial exitoso en Chilapa.

Preparación de la palma

Para elaborar las artesanías de palma, se requiere conocer la técnica tradicional de cultivo de la planta de soyate, la cual es transmitida de generación en generación.

La palma es considerada un bien común en Guerrero, se produce de manera silvestre, de ella se aprovechan las hojas llamadas velilla que miden entre 40 y 80 centímetros de largo.

El crecimiento de la velilla o palmas se da mayormente en época de lluvias, en los meses de junio a septiembre y su recolección la realizan durante todo el año.

“Ya que contamos con la palma la hervimos y secamos, este proceso que nos lleva varios días nos permite convertirla de color verde a blanco y que tenga la flexibilidad necesaria para trabajarse”, explicó la artesana.

Cuando la artesanía requiere que la palma tenga una excelente presentación en términos de blancura, se somete a una transformación que llaman estufado, la cual consiste en sumergirlas en una mezcla de agua, ácido oxálico e hiposulfito a una temperatura de 50 grados.

Posteriormente se acomodan por montones dentro del cuarto de estufado y se quema azufre a una temperatura de 140 grados, la habitación se cierra y se sella con periódico, después las colocan al sol durante dos horas.

Para realizar estos procesos de transformación de la palma, incluido el de entintarla para darle el color que se requiere, la cooperativa cuenta con pequeños talleres, en los que se tienen jornadas de producción que abarcan hasta cuatro o cinco días si se trata de hacer figuras que miden 80 centímetros.

Tienen la capacidad de fabricar hasta 7 mil sombreros en una semana.

El costo de los artículos oscila entre cinco y 100 pesos, de acuerdo con el tamaño y el grado de creatividad con el que se ha elaborado cada uno.

Actualmente, sus artesanías tienen presencia en el tianguis artesanal de Chilapa, donde turistas de otros estados pueden adquirir sus productos, también están disponibles en los centros turísticos de Guerrero y en ferias y expos nacionales.

“Nuestras artesanías son objetos de identidad cultural y el dominio de las técnicas tradicionales es un patrimonio de la comunidad que nos permite crear productos de calidad a los que les imprimimos símbolos de nuestra cultural local”, concluyó Juana Moreno.

 

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