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Terra-i, la deforestación bajo la lente

EL ECONOMISTA…

Un grupo científico internacional (Colombia, Reino Unido, EU, Suiza) desarrolló un sistema pionero para monitorear casi en tiempo real la deforestación a lo largo de América Latina.

El nuevo sistema satelital, llamado Terra-i, se echará a andar esta semana junto con la reunión ambientalista Río+20 y próximamente se expandirá y tendrá cobertura en todas las regiones tropicales.

Resultados preliminares del nuevo sistema indica que algunas regiones de Colombia han tenido una deforestación de 340% desde el 2004 y que más de 1 millón de hectáreas de bosque se han perdido en la región paraguaya Gran Chaco. Hasta ahora, Brasil es el único país latinoamericano que monitorea (desde el 2008) de manera sistemática la deforestación.

Terra-i monitorea los cambios cada 16 días y cada 250 metros cuadrados de terreno usando datos de los sensores del satélite MODIS de la NASA.

Esta alta resolución genera una gran cantidad de información. Por otra parte, hay que distinguir los cambios generados por la actividad humana, como la propia deforestación, de los cambios generados por el cambio normal de estaciones y los de las sequías, inundaciones e incluso por la presencia constante de nubes.

Estos factores hicieron del diseño del sistema un verdadero reto, que fue resuelto por el equipo liderado por Louis Reymond y Mark Mulligan, del King’s College London de Gran Bretaña, en colaboración con el Centro Internacional para la Agricultura Tropical de Colombia, The Nature Conservancy de EU y Sudamérica, y la Haute école d’ingénierie et de gestion du canton de Vaud de Suiza.

Desarrollamos una red neural computacional y la entrenamos con datos del 2000 al 2004 para que distinguiera los cambios causados por diferencias en la precipitación”, dijo el doctor Mulligan, quien participa en Río+20.

La red neural ahora reconoce cuándo los cambios súbitos en el ‘verdor’ se deben a la deforestación”.

El sistema cubre el territorio desde México hasta Argentina y poco después de que los datos del satélite son analizados, se formatean para Google Maps para visualizarlos con facilidad, dice el experto.

Datos preliminares de Terra-i indican que en Caquetá, Colombia, la deforestación pasó de 4,880 hectáreas en el 2004 a 21,400 en el 2011 (340%), y en el parque nacional Chiribiquete fue de 196% del 2010 al 2011.

La deforestación puede conducir a una pérdida generalizada de la biodiversidad y también tiene un fuerte impacto en los “servicios ecológicos” que promueven la estabilidad climática y aseguran el suplemento de agua dulce. Pero en muchas partes del mundo, la deforestación se monitorea de forma inconsistente y esto dificulta mucho su manejo y control.

El Gran Chaco en Paraguay es el segundo bosque más grande de Sudamérica. Y Terra-i encontró que entre el 2004 y el 2010 se deforestaron 1 millón de hectáreas, con un máximo en el 2009, cuando se perdieron 454,700.

En Río+20 “se definirán los lineamientos para guiarnos hacia un desarrollo más sustentable. Es crítico que desarrollemos las herramientas para evaluar y manejar nuestros recursos, dijo Mulligan.

GRACIAS A UN ANÁLISIS DE DATOS DE SATÉLITE DESENTRAÑAN MEDICIONES 
DE LA HUMEDAD DEL SUELO

El futuro del clima mundial pende de varios parámetros, como la densidad de nubes o las masas de hielo en la Antártica. Uno de esos parámetros es la humedad del suelo, que es difícil de medir a una escala global.

La Agencia Espacial Europea, en cooperación con la Universidad Tecnológica de Viena (TUWein) y la Universidad Libre de Amsterdam, presenta un conjunto de datos sobre la humedad del suelo de 1978 al 2010, gracias a un extenso análisis matemático de los datos provenientes de satélite.

DATOS CONFIABLES

La relación entre la humedad del suelo y el clima no ha sido bien comprendida, porque hasta ahora no se contaba con datos confiables a largo plazo”, dice Wolfgang Wagner de la TUWein.

Una de las consecuencias que se predicen para el calentamiento global es que aumentará la evaporación y esto secará los suelos en algunas regiones. Los propios suelos calentarán el aire cercano a la superficie terrestre.

Esta retroalimentación positiva conduciría a olas de calor muy similares a las padecidas en Europa en el 2003 y Rusia en el 2010.
Por otra parte, el aire caliente puede guardar más agua y generar mayores precipitaciones en algunas regiones.

Los efectos del cambio climático varían de una región a otra -dice Wolfgang Wagner-, esto hace más importante tener datos relevantes para todo el globo”.

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