El futuro puede empeorar, y ese futuro está muy ligado a lo que suceda con el clima en Sudamérica, y lógicamente la estrategia compradora de los chinos.

Muy buenos días, buenas tardes, buenas noches, enviamos calurosos saludos decembrinos y en ocasión sobra sugerir ser precavidos, el tema Covid-19 sigue siendo complicado y que sea la conciencia colectiva la que impere en tiempos de celebración.

Para no hablar de lo propio, permíteme hacer un proxy, mira lo que sucede en Estados Unidos, los registros de contagios diarios por encima de 200,000 y la suma diaria de muertes por encima de las 2,000 personas. La ayuda está en camino pero falta mucho y el invierno está en pleno golpeteo.

El Covid-19 tiene un impacto directo en las cadenas de suministro y eso lógicamente impacta en los commodities agrícolas. Hemos dedicado varias líneas a la explicación del rally actual, hemos citado el evento de transitar de un mercado deprimido en precios por el exceso de inventarios a uno impulsado por el ataque de la demanda, el cambio de dirección lógicamente ha forzado a que el precio sea el mecanismo de elección para que se corte la demanda, y esta acción no es nada sutil, no es quirúrgica.

De hecho es una labor intensa que llama capitales especulativos y actores naturales en nuestros mercados a la narrativa alcista creando ángulos tangenciales súbitos que exageran el espíritu de la misión.

Permíteme simplificar lo anterior. Cuando un mercado se pone en campaña alcista porque la demanda crece por encima de poder ser abastecida hay que entrar en una mecánica de racionalización, la idea es desincentivar dicha demanda para no quedar con faltantes, esta conducta tiende a sobreactuar, o avanzar muy rápido y en tiempos recientes vimos crecimientos parabólicos, mucha energía en esos movimientos que de vez en vez necesitan un chequeo con la realidad, me parece que estamos justo ahí, en un intermezzo, una zona media desde donde podría venir más adelante un ascenso a la cima.

Diremos que justo aquí donde estamos hemos puesto la marca de precios que corresponde a lo presente, sin embargo el futuro se puede empeorar, y ese futuro está muy ligado a lo que suceda con el clima de Sudamérica, y lógicamente la estrategia compradora de los chinos.

El mundo es uno con la demanda de los chinos, y lógicamente otro sin esa puja compradora, entendemos que la necesidad en la gran muralla es mayor a la capacidad de abastecerla domésticamente y por mucho, el dilema es como irán a dosificar esa necesidad de originación múltiple sin crear un faltante más allá de lo tolerable en el mundo, en especial ante la amenaza constante de un ciclo agrícola sudamericano seco.

La niña está haciendo sus estragos, no es una niña extrema aun pero si está haciendo mella de las expectativas productivas.

Sudamérica estaba condicionada a producir sin faltantes, eso simplemente no va a suceder, hemos estado consultando con clientes en la región y basado en la capacidad de agua en el subsuelo, sienten que las perdidas productivas podrían estar en el orden del 12-15% para cuando todo este dicho y hecho, eso sin duda será muy disruptivo.

Permíteme ir cerrando. China está expandiendo su población porcina, la peste que les acosa sigue ahí, pero en esta ocasión es que van por producciones tecnificadas, los chinos tenían muchísimo cerdo en traspatio que comía desperdicios, eso se va a erradicar en algún momento y al hacerlo, te imaginaras que serán piaras que consuman alimento balanceado, las dietas intensivas con maíz y pasta de soya serán la norma y la aceleración en la entrada en línea de las nuevas granjas serán un shock importante en la demanda.

Los chinos han sido grandes importadores de carne, eventualmente reducirán esa necesidad y la sustituirán con producción propia, lógicamente acelerando el ritmo de utilización de granos y oleaginosas.

Los proyectos porcinos de los chinos son impresionantes, la carencia de carne hizo que los márgenes crecieran dramáticamente y a eso responden productores que están construyendo granjas que a primera vista parecen complejos habitacionales.

Esta es la vista a la demanda cierta del año entrante, el resto será como te puedes imaginar, dirimir si el mundo covid nos dará tregua, y si esa tregua nos permitirá acelerar la recuperación económica que tanto nos falta.

Como sabes, la economía europea, norteamericana y anexas requieren de fuertes estímulos económicos, estas economías “desarrolladas”  son adictas al dinero gubernamental que les está haciendo entrar en una espiral de deuda impagable, es realmente algo de espanto.

Vendrán las vacunas, y el costo que de ello emane, lógicamente eso en un principio tendrá un impacto negativo en la cotización del índice del dólar y positivo en consecuencia al precio de los commodities tasados en dólares.

México tiene de momento un espacio coyuntural en el que la balanza comercial es muy favorable, exportamos más de lo que importamos, eso suena bien, pero no es sostenible, desafortunadamente lo anterior habla de debilidad en el consumo pues al importar menos hacemos tácito el efecto de no estar expandiéndonos.

Ya estamos por cerrar el 2020, vamos ahí. Ánimo.

[email protected]