Aunque cada vez son menos los productores que queman la gavilla de trigo, esta práctica se mantiene, sin importar los efectos nocivos a la salud y el medio ambiente.

Claro si se compara con los años ochenta, donde en época de trillas ardía el Valle del Yaqui, definitivamente se puede observar que hay mayor conciencia por parte del productor, pero falta todavía.

Tal es así, que este mes al generalizarse las trillas de trigo, ya se han presentado estas quemas, poniendo en riesgo a los habitantes de la ciudad y comunidades rurales de los municipios de Cajeme, Bácum, Benito Juárez y San Ignacio Río Muerto.

En general, en el Estado y el país la quema de esquilmos de diferentes cultivos es una práctica generalizada y a pesar de algunas políticas para acabar con ella, sigue dándose; algunas veces de manera accidental, y otras con plena consciencia del productor.

MODELO SUSTENTABLE

Ante esto, autoridades federales, estatales y municipales han implementado diferentes acciones que no han podido acabar con las quemas, que hoy por hoy es innecesaria porque si el objeto es reducir costos, no aplica, ya que lo que se ahorra en los rastreos, lo gasta en la aplicación de nitrógeno señaló Juan Manuel Cortez Jiménez.

El investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap) del Campo Experimental Norman E. Borlaug (Ceneb) subrayó que la quema de esquilmos es una práctica nociva en la que incurren algunos productores por la falta de planeación, ya que si proyectan establecer un cultivo de verano, deben sembrar en fecha temprana, para cosechar en abril o los primeros de mayo y preparar el terreno, incorporando la paja al suelo, basado en el modelo sustentable de agricultura.

Recordó que anteriormente en el Valle del Yaqui se llegaban a sembrar entre 80 mil y 90 mil hectáreas de soya, y para establecer el cultivo en tiempo la opción más viable era la quema de gavilla.

Ahora la falta de agua obliga a restringir la siembra de segundos cultivos, y el productor ya no tiene la premura para preparar el terreno, lo que de alguna manera ha contribuido a reducir las quemas, comentó.

QUEMAS ACCIDENTALES E INTENCIONADAS

Sin embargo, dijo que es importante que al momento de las trillas se anille la periferia de la parcela, realizando un rastreo para evitar las quemas accidentales, que también se dan en el Valle del Yaqui. “Así, si alguien tira un cigarro encendido -por dar un ejemplo- no afecta, además es importante que el tractor entre al terreno y haga cortafuegos”.

En cuanto a la quema intencionada, no tiene sentido, porque además de estar sancionada por las autoridades, el productor está acabando con el terreno, y si la cuestión es reducir los costos tampoco ya que incorporando la paja al terreno tiene una reducción en la aplicación de nitrógeno y mantiene la fauna benéfica, reiteró.

Llamo a los productores a realizar el rastreo, en trigos cristalinos queda con dos y en panificable con tres rastreos, ya que la paja es más gruesa.

Con esta práctica el suelo obtiene nutrientes y contribuyen a mejorar el medio ambiente y la salud del ser humano, además incrementar la rentabilidad para el productor.

Por su parte, Ramón Morales Valenzuela señaló que es importante acabar con la quema de esquilmos, volviendo al modelo de agricultura sustentable.

El presidente de Agricultura Experimental Alternativa (Agrexa) afirmó que está demostrado científicamente el daño que ocasiona la quema de esquilmos. “El fuego acaba con todo, deteriorando el suelo y tiene un fuerte impacto al medio ambiente y la salud del hombre, que sumado al uso de agroquímicos el Valle del Yaqui es considerado el valle de la muerte”.

Por lo que urge un nuevo modelo de agricultura, volver a lo natural, para producir alimentos orgánicos, libres de contaminantes, abundó.

SEGUNDOS CULTIVOS

Juan José López Hermosillo informó que, aunque será mínima el área de siembra de verano, es importante que los productores realicen la incorporación de paja, para evitar más quemas.

El jefe del Distrito de Desarrollo Rural (DDR) 148 Cajeme refirió que se autorizaron permisos únicos de siembra para alrededor de cinco mil hectáreas de soya y la fecha límite para establecer el cultivo es hasta el 31 de mayo.

MI PARCELA NO SE QUEMA

Este año el Gobierno Federal implemento el Programa “Mi Parcela no se quema”, que busca reducir las quemas agropecuarias y brindar opciones sostenibles en el campo.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) busca fomentar el uso de alternativas sostenibles, realizar prácticas de manejo de residuos y fortalecer el cumplimiento de la Norma Oficial Mexicana NOM-015-Semarnat/Sagarpa-2007, sobre todo durante los períodos de preparación de los terrenos para la siembra.

A través de la Subsecretaría de Agricultura se realizan análisis geoespaciales para identificar zonas de reincidencia de quemas dentro de la frontera agrícola, lo que permite articular acciones de control y reducción con el apoyo de las autoridades locales.

Y las medidas propuestas son la reutilización de los residuos orgánicos en el campo, para crea una capa protectora que evita la exposición directa del suelo con los rayos solares y el aire, así como la pérdida de humedad. Así como conservar los organismos y microorganismos encargados de la descomposición de la materia orgánica, de la aireación del suelo y de la liberación de nutrientes.

MULTAS

En Cajeme, Jaime Alfonso Martínez Ochoa, director de Gestión Ambiental para el Desarrollo Sustentable, advirtió a los productores que habría mayor vigilancia en el Valle del Yaqui, para acabar con la quema de gavilla y que serían sancionados.

Advirtió que, durante la temporada de cosecha, personal de la dependencia con el apoyo de 12 patrullas vigilaría en Valle del Yaqui para detectar posibles quemas.

Pero a la fecha, no se tiene información de cuantas multas se han aplicado, a los que han incurrido en esta práctica. El monto de la sanción contemplada en el reglamento ambiental en materia de ecología es de tres mil 600 pesos por hectárea de cultivo siniestrada

En el Valle del Yaqui y comunidades yaquis este ciclo agrícola se estableció una superficie de 150 mil 909 hectáreas de trigo y de estas 48 mil 453.78 hectárea corresponden al municipio de Cajeme.