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Urge Alejandro Ojeda a investigar consecuencias de explotar aguas y darle importancia de “seguridad nacional”

Comunicación Social Cámara de Diputados.

Inaugura Mesa de Conclusiones del Segundo Coloquio Nacional “Agua subterránea en México”.

Investigadores y expertos llaman a optimizar recursos del subsuelo.

Advierten contaminación del líquido e intenciones de privatización y comercialización en algunas zonas del país.

PALACIO LEGISLATIVO. El vicepresidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Alejandro Ojeda Anguiano (PRD), urgió a abandonar la idea de explotar las aguas subterráneas sin antes investigar las consecuencias, pues se corre el riesgo de “hablar falsamente de protección ecológica” al momento de legislar al respecto.

Al inaugurar la Mesa de Conclusiones del Segundo Coloquio Nacional “Agua subterránea en México”, convocó a investigadores y sociedad civil a involucrarse en los cambios legales en esta materia para visualizar la verdadera magnitud de la situación del líquido vital y darle importancia de “seguridad nacional” para el país.

Recordó que el 70 por ciento del agua que consumen los mexicanos viene del subsuelo, de acuerdo a informes de la UNAM, y que para el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, 105 de los 563 mantos acuíferos del territorio nacional están sobreexplotados.

“No se trata de cualquier tema, pues la extracción del líquido provoca hundimientos, agua de mala calidad y la desaparición de lagos, manantiales y ríos”, por lo que se debe contemplar el buen uso del recurso obtenido del subsuelo, enfatizó.

Coincidió con activistas sociales en rechazar intenciones de privatización y comercialización del agua, ya que “por encima de cualquier interés de empresarios, debe ponerse el de los campesinos”, quienes al verse desplazados de las fuentes pluviales o ríos, recurren a aguas subterráneas que rebasan los índices de contaminación por arsénico y fluoruro, y llegan a morir por envenenamiento.

Destacó que la información obtenida en este Segundo Coloquio Nacional, cuyos trabajos iniciaron en el Senado de la República, servirá de base para crear una iniciativa de Ley de Aguas que contemple la regulación del líquido vital, su aprovechamiento y explotación responsable de los acuíferos, así como el derecho humano al agua, para garantizar su acceso a todos los mexicanos.

Durante las conclusiones, Joel Carrillo Rivera, investigador del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) urgió a que el gobierno y los científicos reconozcan la importancia del agua subterránea en México, para diseñar políticas públicas que protejan el recurso, lo optimicen y garanticen su calidad.

Resaltó la relevancia de hacer una serie de reformas legales para preservar el agua del subsuelo y el medio ambiente, de manera integral junto con la población.

Señaló la necesidad de rescatar la profesionalización de los ingenieros vinculados con el recurso hídrico, porque no hay ni 10 hidrogeólogos en México que atiendan el sector.

Llamó a evitar el excesivo mercantilismo otorgado al agua, el cual se prioriza por encima de la cuestión ambiental y la salud humana. “Inexplicablemente, el precio de un litro de agua cuesta igual o más que un litro de gasolina”, cuando no se compara en absoluto su proceso de industrialización, aseguró.

Propuso que el tema hídrico se revise profundamente, porque en aras del interés público se alienta la sobreexplotación provocada por una mala administración del recurso.

Al tomar la palabra, María del Carmen Carmona Lara, académica del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, hizo un llamado al Congreso de la Unión a atender los conceptos de bien y de seguridad nacional para garantizar los principios de salubridad, salud ambiental, saneamiento y protección civil, al momento de formular una nueva Ley de Aguas.

Con ello, se podrá estipular en las normas la protección a reservas de agua y de los acuíferos, factor indispensable pues, aseguró, 260 regiones hidrológicas en México están fuertemente contaminadas y las autoridades sólo monitorean unas pocas.

En tanto, Juan Carlos Zesati Ibargüengoytia, sacerdote de la Diócesis de Celaya, Guanajuato, señaló que en el noreste de la entidad existen comunidades donde “la gente está bebiendo veneno”, ya que investigaciones han revelado contaminación por arsénico y fluoruro en la cuenca del Rio Laja -que baña a siete municipios-, derivada de actividades industriales.

Denunció que funcionarios del estado no han querido revelar los informes al respecto, “para no asustar a la gente”; sin embargo, ya se han reportado casos de fallo renal y leucemia en los guanajuatenses de la región, principalmente gente pobre, a causa de beber agua en malas condiciones. Urgió a atender legislativamente este caso y no considerar al líquido como una mercancía, sino como un “bien de vida o muerte”.

Al participar, Xiao-Wei Jiang, investigador de la Escuela de Recursos del Agua y Ambiente de la Universidad de Geociencias en China, destacó la importancia de identificar los mantos acuíferos en cada país, ya que son la base para la investigación hidrogeológica y clave de la planificación para una mejor administración de las aguas subterráneas.

Refirió que en su nación desde hace más de 60 años se tiene una licenciatura en hidrología, con duración de cuatro años, preparación académica que contribuye a identificar el potencial del recurso y las necesidades de la población.

Juan María Fornés Azcoiti, investigador del Instituto Geológico y Minero de España, señaló que se requiere capacitar a profesionistas en el sector de aguas subterráneas de forma integral para aprovechar estos recursos, a fin de evitar su contaminación y sobreexplotación.

Señaló que la participación ciudadana es vital para cuidar el agua, y comentó que en su país las comunidades de usuarios existen desde hace 50 años y son responsables de la administración del recurso, para evitar que los acuíferos se sobreexploten. Aseguró que este esquema ha dado buenos resultados para protegerlo.

Daniel Salazar Núñez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, sostuvo que no existen estrategias integrales para atender el abasto de agua y urgió a interesarse y luchar para evitar la aprobación de una Ley de Aguas que permita y aliente la sobreexplotación del recurso, como ocurre con el fracking para extraer gas, con el grave riesgo de contaminar más los acuíferos.

Llamó a estar alertas para frenar cualquier intento que pretenda convertir el agua en una mercancía por encima del derecho humano a consumirla.

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