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Uso sustentable de los bosques michoacanos, desatendido por las autoridades

ARTURO MOLINA. LA VOZ DE MICHOACÁN

Aunque Michoacán es un gran productor de resinas, en el mercado se privilegia la importación de productos asiáticos, lo que abarata el trabajo local

Morelia, Michoacán. La industria de la resina y el aprovechamiento de productos forestales siguen siendo agobiados por la falta de protección al mercado interno. A pesar de que Michoacán cuenta la capacidad de producir hasta el 94 por ciento de la resina del país, la base se encuentra afectada.

La falta de incentivos a esta actividad, que además es amigable con el bosque y el medioambiente, en el estado ha tenido un impacto negativo, pues miles de ejidatarios y propietarios no lo encuentran redituable por lo que dejan de recolectarla.

Cada año los pinos michoacanos producen más de 24 mil toneladas de resinas de alta calidad que son aprovechadas en el mercado interno y la industria local. A este respecto, miembros del sector aseguran que de proteger los precios del producto se podría alcanzar una derrama económica y un incentivo para que se opte por el aprovechamiento maderable y resinero sustentable en sustitución de los monocultivos.

En los municipios y bosques del sur de Morelia se han intentado establecer mecanismos de aprovechamiento de la resina con el objetivo de dotar a los comuneros de una actividad redituable que, además de permitir la conservación de los bosques, dote de sustento a las comunidades.

El activista Julio Santoyo refirió que, a pesar de la situación de cambio ilegal de uso de suelo, los modelos de desarrollo económico en las zonas rurales para aprovechar la práctica silvícola siguen sin tener avance.

“Necesitamos una atención integral del problema que implica considerar desarrollo económico en el estado de Michoacán y tiene que ver en todo lo demás. La manera de cómo los propios gobiernos pueden hacer llegar los incentivos para que en los bosques puedan aprender a vivir”, aclaró.

Paradójicamente, a pesar de la vocación forestal del estado, el aprovechamiento de sus productos se ha visto mermado por distintos fenómenos. Uno de ellos es la pérdida de superficie boscosa, la lentitud de los trámites para la práctica silvícola y hasta la falta de información.

“En México, el 94 por ciento de la resina que se produce viene de Michoacán. Así como hablamos de que cada 8 aguacates del país vienen de Michoacán, también en el mismo tema de la resina. Pero la actividad está desincentivada, ni siquiera hay protección de la producción, se privilegia la importación de resinas que vienen de China, Malasia y países orientales que abruman a nuestros precios”, aclaró.

Estimaciones de especialistas de la Cofom revean se hasta el 70 por ciento del territorio estatal tiene una vocación forestal bastante importante. A pesar de lo anterior, cada año se acentúa más la pérdida de superficie boscosa, la cual ya alcanzó 1.5 millones de hectáreas en las últimas tres décadas.

Años de deforestación, incendios forestales y cambio de uso de suelo impulsados por la instalación de monocultivos de gran valor comercial, como el aguacate y las berries, generaron que, en sólo diez años, la producción maderable bajara en un 50 por ciento; es decir, de un millón de metros cúbicos, la práctica silvícola se redujo a sólo 500 mil metros cúbicos en menos de una década, lo que implicó una pérdida de al menos 100 mil empleos.

A nivel nacional, en la producción de madera Michoacán ocupa el tercer lugar, se tenía un aprovechamiento de un millón de metros cúbicos, lo que garantizaba una generación de más de 100 mil empleos, y desde luego, una derrama económica importante. Con base en lo anterior, se ha advertido que aprovechar los bosques bajo la técnica silvícola adecuada es la clave para cambiar la tendencia de destrucción de los bosques.

Según autoridades ambientales, Michoacán cuenta con una gran superficie de terrenos de vocación forestal con un 70 por ciento de su extensión con estas características, las cuales pueden ser explotadas de manera sustentable y con una gran cantidad de beneficios para las comunidades.

Cabe destacar que México es uno de los cinco países en América Latina y el Caribe con mayor cantidad de bosques y selvas. La superficie forestal arbolada ocupa alrededor de un tercio de nuestro país, con 64.8 millones de hectáreas, de la cual, un poco más de la mitad, el 53 por ciento se clasifica como bosques y el 47 por ciento restante corresponde a selvas.

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