viernes , 15 noviembre 2019
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Veracruz, la huerta de México

Se ha convertido en el principal productor de cítricos en el país y tiene certificaciones con rango internacional que le permiten exportarlos.
XALAPA, Veracruz. La naranja veracruzana se consume en gran parte del país y también se exporta a Estados Unidos. Esto es consecuencia de una serie de acciones concertadas entre productores y gobierno, y que han permitido que, además, la producción de cítricos cuente ahora con certificaciones sanitarias importantes.

Veracruz se ha caracterizado por producir naranja. Una gran parte del cultivo se industrializa, ya que son variedades que poseen buenas características para la obtención de jugo.

Lo anterior lo explica a Tierra Fértil el jefe del Programa de Sanidad Vegetal del Estado de Veracruz, Marco Antonio Morales Varela, quien subraya que en México se consume, sobre todo, la naranja de jugo.

Explicó que los cítricos provienen de España, Brasil, California, Cuba; ya sea por parte de organismos oficiales o por viveristas y citricultores, pero muchas introducciones fueron cuando aún no existían programas de certificación de material de propagación en ninguno de los lugares de donde se importan los cítricos y causó la introducción inadvertida de enfermedades virosas (virus tristeza de los cítricos, psorosis, exocortis y cachexia).

Asimismo, hubo material de propagación infectado al establecerse en el país nuevas plantaciones al faltar sistemas propios de certificación y a que viveristas y citricultores desconocían ese tipo de enfermedades.

«Algunas de estas enfermedades causan la muerte fulminante de los árboles; otras, producen un decaimiento y pérdida de vigor de los árboles, disminuyen la producción y calidad de la fruta e impiden la utilización de muchos portainjertos provocando grandes pérdidas a la citricultura mundial. Estas enormes pérdidas pueden evitarse en las nuevas plantaciones mediante la utilización de portainjertos tolerantes y material propagativo limpio», comentó.

Soluciones

Mediante el uso de diversas técnicas de diagnóstico (ELISA, PCR, plantas indicadoras) y de saneamiento (microinjerto y termoterapia) y la publicación de la Norma Oficial Mexicana NOM-079-FITO-2002, así como requisitos fitosanitarios para la producción y movilización de material propagativo libre de virus tristeza y otros patógenos asociados a cítricos (fundamento legal), asume que se dio inicio al Programa Nacional de Certificación de Cítricos.

«Abarca todas las etapas de un proceso que garantiza la producción de material de cítricos sano y de alta calidad, para el establecimiento de las nuevas plantaciones o replantación de las afectadas por algún factor biótico o abiótico», dijo.

Pero debe normarse el ingreso de recursos genéticos provenientes del extranjero por parte de citricultores y dependencias oficiales, y evitar el riesgo permanente de introducir enfermedades exóticas. Asimismo, es necesario normar la producción de semillas, yemas, portainjertos y plantas, de bancos de germoplasma, lotes fundación, huertas productoras de semilla, lotes productores de yema y viveros, según corresponda, así como su movilización, para evitar la diseminación de enfermedades y garantizar la identidad y productividad del material.

La huerta del país

La entidad tiene ocho viveros certificados de los cuales uno cuenta con todas las áreas de producción (banco de germoplasma, lote fundación, huerta productora de semillas, lote productor de yema y viveros de plantas certificadas), ubicado en el municipio de Martínez de la Torre, siendo la única en México.

El director de Protección Fitosanitaria de Senasica, Héctor Sánchez Anguiano, explicó que el repunte de los cítricos se debe a algunos fenómenos meteorológicos en otros países productores, como fue el caso de las heladas en cultivos de naranja de California, o la pérdida de superficie agrícola en el Estado de Florida por la expansión urbana. Otro aspecto son las enfermedades cuarentenarias. Florida ha tenido problemas sanitarios que han mermado la citricultura, lo que favorece a la citricultura nacional, pero aclara que éstas amenazan al país por lo que a través del cultivo de plantas y árboles certificados se previene la introducción del cránco de los cítricos, el enverdecimiento, el virus de la tristeza, que dañaron a industrias citrícolas en Sudamérica.

Hizo notar que dentro del cultivo de los cítricos es esencial contar con bases certificadas. «Es importante, puesto que el productor establece una huerta y es hasta los 3 ó 4 años cuando comienza a ver los resultados y la calidad de sus árboles. Hace una inversión muy grande, y si no da los resultados que espera, vienen los problemas».

Las certificaciones son parte de un programa de reconversión citrícola iniciado en 2000, el cual consiste en producción de plantas, en unidades reconocidas por la SAGARPA.

«Unidades certificadas que garantizan calidad vegetativa y calidad sanitaria, plantas de primerísima calidad que garantizan al productor que la inversión que desarrolla en su huerta, traerá los resultados esperados», explicó.

El proyecto nació de la inquietud por enfrentar un problema sanitario producido por el virus de la tristeza de los cítricos, sin embargo, menciona que el objetivo sanitario se transformó en uno más grande.

«Transformar la citricultura de México de una agricultura tradicional a una citricultura moderna, que nace con una base fuerte, se inicia en la producción de las plantas que se van a establecer», expresó.

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