jueves , 24 septiembre 2020
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Verdades y mentiras sobre el clembuterol

RAFAEL LÓPEZ. EL UNIVERSAL…

En el ámbito ganadero, este medicamento está prohibido; es más, representa un delito penal. Se utiliza en individuos asmáticos porque relaja el músculo bronquial y, por consiguiente, mejora la ventilación pulmonar

El proceso de producción de cárnicos en el país ha sido cuestionado en varias ocasiones, porque en él podría estar involucrado el clembuterol, un medicamento cuyo uso pecuario se ha prohibido; es más, representa un delito penal.

Al respecto, Héctor Sumano López, investigador del Departamento de Fisiología y Farmacología de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional, dice que existen suficientes evidencias científicas y sanitarias para demostrar el buen control de este medicamento en México y la inviabilidad económica para los productores si lo emplearan negligente o subrepticiamente en la engorda de ganado.

“El clembuterol actúa sobre unos receptores adrenérgicos específicos llamados ß2, que se localizan en los bronquios y que causan, a nivel vascular, vasodilatación, y esta vasodilatación causa a su vez hipotensión (no hipertensión, como se afirma), la cual pudiera derivar eventualmente en taquicardia (aumento de la frecuencia cardiaca); además, induce nerviosismo, temblores y náuseas.”

Este medicamento se utiliza en individuos asmáticos y con problemas de bronco-constricción (en dosis de 20 a 40 microgramos), porque relaja el músculo bronquial y, por consiguiente, mejora la ventilación pulmonar, así como en algunas afecciones que cursen con atrofia muscular y, en algunos países, en el control de los partos.

Prohibido

Diversos estudios científicos señalan que el clembuterol no es genotóxico, esto es, no induce cambios conducentes a cáncer ni de ninguna otra índole en el genoma, animal o humano; tampoco es estimulante del sistema nervioso central ni mucho menos abortivo. No obstante, fue prohibido en los procesos de producción de carne en países de la Comunidad Europea.

En cambio, el zilpaterol y la ractopamina, que actúan en los mismos receptores ß2 y son de eliminación muy rápida, sí están aprobados en muchos países, incluido México.

Estos fármacos inducen un fenómeno conocido como “repartición”, en el que los nutrientes y la energía se depositan en los tejidos como músculo, en vez de hacerlo como grasa.

“Lo común es que, por ejemplo, se suministre zilpaterol a bovinos y ractopamina a cerdos durante el mes final de su engorda, para que estos animales tengan más carne que grasa. Estos medicamentos se eliminan de manera muy rápida, llegando a concentraciones mínimas en los tejidos en un periodo de tan sólo 24 a 48 horas; además, son 2 mil veces menos potentes que el clembuterol para inducir hipotensión”, explica Sumano López.

En hígado y retina

Se sabe que el clembuterol se concentra en el hígado y órganos cromafines, como la retina. Pero, al contrario de lo que se cree, su fijación a músculo (carne) es muy baja en cantidad, aunque muy prolongada (deben pasar 21 días, en promedio, antes de llegar a concentraciones virtualmente indetectables).

Por ello, para que representara un riesgo, la gente tendría que comer carne con residuos de clembuterol en cantidades absurdamente grandes y a diario.

Ahora bien, es cierto que el consumo de una pequeña cantidad de hígado de res o de cerdo contaminado podría ocasionar algunos problemas a la salud.

“Otro factor que influyó decisivamente para prohibir el clembuterol en Europa fue la vigencia de un concepto conocido como ‘bienestar animal’; es decir, los animales deben ser tratados bien por razones humanitarias y para que aporten carne confiable. Y a pesar de que se ha desviado su uso para mejorar el rendimiento en canales de rastro, no hay reportes de que este medicamento haya ocasionado decesos entre la población humana”, indica el investigador universitario.

Útil en aplicaciones médicas

En relación con la comercialización de carne, Sumano López tiene la certeza de que criadores y rastros están certificados mediante un procedimiento denominado Tipo Inspección Federal (TIF) y de que operan mediante un seguimiento muy estrecho por parte de sus clientes.

En el caso de los bovinos, durante aproximadamente cuatro meses reciben el mejor alimento y los mejores cuidados veterinarios (antiparasitarios, vacunas, etcétera) para que tengan ganancias de peso. A menudo se les trata con zilpaterol, que no tiene nada que ver con el clembuterol, a excepción de su efecto sobre los receptores 2.

“Los ganaderos ya cuentan con canales de distribución, por lo que es dudoso que se atrevan a recurrir al clembuterol; sí utilizan zilpaterol en bovinos y ractopamina en cerdos, que están aprobados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA). Y, a diferencia de lo que sucede con el clembuterol, estos medicamentos son económicamente viables, y sólo es necesario de 24 a 48 horas para que el organismo animal los elimine”, finaliza Sumano López.

Más información relacionada con este tema, en el siguiente correo electrónico: [email protected]

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