jueves , 14 noviembre 2019
Inicio » Noticias » Estatales » Yucatán » Ya nadie quiere trabajar en el campo

Ya nadie quiere trabajar en el campo

“Aquí vemos cómo la economía y la cultura están relacionadas. Producir alimentos es un trabajo mal pagado y valorado y por tanto ya nadie quiere hacer esta labor”.

MÉRIDA, Yucatán. En municipios completos de Yucatán, investigadores universitarios descubrieron que ya nadie quiere producir alimentos. “Producir alimentos es un trabajo mal pagado y mal valorado y por lo tanto ya nadie quiere hacer esta labor. La crisis alimentaria está relacionada con una forma de capitalismo llamada “de casino”, es decir, los impulsores de los precios y procesos económicos están cada vez más alejados de la creación de valores reales”, afirmó Esteban Krotz Heberle, de la Universidad Autónoma de Yucatán.

“Hay una gran especulación financiera que enriquece a personas, países y grupos que no tienen nada que ver con la vida real y con los valores económicos”, aseveró el investigador de la Unidad de Ciencias Sociales de la casa de estudios de Yucatán. “Vivimos un sistema económico en el que, incluso, gente que se enriquece de éste ha declarado que se tiene que hacer algo para no dejar la compra y venta de bienes y la especulación en manos de financieros que lo único que les interesa es la ganancia en el corto plazo”, subrayó.

Al repetir un experimento de campo similar al que en la década de los 70 el Colegio de México publicó y que se refiere al primer estudio sobre cultura política de niños, en Yucatán se trabajó y se incluyó lo que quieren ser los niños en el futuro “y no hay uno solo, incluyendo a los hijos de campesinos, que quiera dedicarse a la producción en el campo”, expresó.

“Aquí vemos cómo la economía y la cultura están relacionadas. Producir alimentos es un trabajo mal pagado y valorado y por tanto ya nadie quiere hacer esta labor. Los campesinos están ubicados entre los más pobres y esto abarca más allá del tema económico”, aseveró.

Explicó que ante esta situación la mentalidad de los jóvenes del campo es: “Si vivo en Mérida y estudio en la universidad tengo una forma de vivir con mi familia, pero si vengo de un pueblo tengo un problema adicional ¿cómo me traslado?, ¿cómo vivo en la ciudad? Es decir los jóvenes campesinos saben que si viven en el campo y producen alimentos de antemano están en una situación desfavorable”, manifestó.

Más adelante indicó que el problema alimentario no sólo es mundial sino también de organización. Las escuelas más humildes están en el campo y las que tienen más recursos en la ciudad. La gente que produce alimentos gana menos que alguien que produce libros o canciones, o hace espectáculos en la televisión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *