Debido a que la producción está disminuyendo, impera la ley de la oferta y la demanda
Al inicio de la comercialización, hace dos meses, el precio arrancó a 14 pesos el kilo y los primeros productores tuvieron muy buenas utilidades, ya que había muchos compradores y era poca la oferta, pues la mayoría del melón aún no estaba para cosechar.
El precio se mantuvo varios días, pero conforme la cosecha se fue generalizando y aumentaron los vendedores en Las Meloneras, lugar donde se comercializa el producto, el precio comenzó a bajar.
Autoridades agropecuarias del Estado, acudieron unos días para coadyuvar con los productores y acordaban el precio de cada día, a fin de que no fueran presa de los “coyotes” que tratar de imponer el precio, tanto del melón como la sandía.
De acuerdo a lo comentado por Esteban Villalobos, productor de melón y sandía del ejido San Antonio del Alto, las autoridades solo fueron unos días y sí estuvieron organizados, pero luego ya no regresaron y los “coyotes” comenzaron a hacer de las suyas.
“Nomás dicen que nos ayudan (las autoridades), pero vienen unos días y luego ya no regresan. Ahorita subió a 9 pesos porque ya quedamos muy pocos que todavía tenemos producto y nosotros tratamos de defendemos”.
“El ‘coyote’ es el que viene ganando más, pues pone el precio y luego lo vende más caro, uno o dos pesos por kilo, a los grandes compradores que lo llevan a los mercados de Abastos de México, Guadalajara o Monterrey. Ellos ganan más que nosotros que lo producimos y siempre es lo mismo”, dice Esteban Villalobos.
Respecto a la sandía (que se produce menos que el melón), el precio cayó a 2.50 pesos por kilo porque así lo pusieron los “coyotes”, lo que les deja muy poco margen de utilidad. Este productor comenzó a comercializarse hasta 7 pesos al inicio de la cosecha, pero también se vino abajo.